Puerto cerrado / Williams Caballero
A veces hago un simple ejercicio y cierro mis ojos para recordar como era Puerto La Cruz.
Recuerdo los grandes restaurantes llenos de clientes; recuerdo el bullicio de un comercio totalmente floreciente y pujante.
Recuerdo a ese Paseo Colón hermoso lleno de niños patinando, de comensales yendo a comer y cientos de cosas más.
En aquellos días, Puerto La Cruz no solo era la capital comercial y turística de Anzoátegui sino del oriente venezolano.
Recuerdo los veleros anclados en la Bahía, y a turistas de todas partes del mundo caminar y conociendo las bellezas de nuestra ciudad.
Sin embargo, Puerto La Cruz quedó dentro de una cápsula del tiempo y ya no es lo que fue.
Hoy la ciudad está paralizada; todo está hundido por el desinterés de unas autoridades que no quieren el real progreso de la ciudad; por unas autoridades que no ven hacia el porvenir.
Hoy el papel que jugó Puerto La Cruz para el desarrollo de Anzoátegui lo esta asumiendo Lechería, que se transformó en el epicentro de la inversión en la entidad.
Hoy Lechería es moderna y Puerto La Cruz no.
Y, ¿de quien es la culpa? De las autoridades locales, pues mientras en Lechería creen en la inversión y el desarrollo, en Puerto La Cruz no hacen lo mismo.
Y, esta afirmación la compruebo cuando observo a Barcelona, pues la capital del estado en los últimos años ha crecido y modernizado más que Puerto La Cruz.
Basta con ir hacia el eje de la nueva Barcelona, para ver urbanizaciones nuevas, centros comerciales; en cambio, en Puerto La Cruz no hay nada novedoso, no hay ningún punto nuevo.
Y, para reforzar lo dicho, mientras la alcaldesa de Barcelona promueve actividades deportistas, gastronómicos y más – que impulsan el turismo – en Puerto La Cruz nadie hace nada.
Y si hablamos de obras, es triste ver qué Puerto La Cruz está a la cola de los otros municipios, pues no se está haciendo nada de envergadura más allá de las obras necesarias y de rutina.
¡Se tenía que decir y se dijo!

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