Abran la puerta // Williams Caballero
Es momento que el gobierno venezolano decida abrir la puerta de la nación a todos aquellos sectores que quieren invertir en el territorio nacional, es necesario abrir todos los canales y medios para la reactivación de la productividad en el país.
Desde las altas cumbres del poder deben generarse políticas que generen confianza, estabilidad, orden y tranquilidad para que todos aquellos factores con capacidad de invertir lo pueden hacer con libertad dentro del territorio venezolano.
Bajando los impuestos, eliminando de raíz los peligros en torno a posibles expropiaciones y generando seguridad jurídica dentro del territorio venezolano, podríamos transmitirle a centenares de empresarios, inversionistas y emprendedores en el mundo la confianza que ellos necesitan para venir a Venezuela.
Nos urge reavivar toda la zonas industriales de todo el país, volver a tener una industria manufacturera real, productiva, eficiente y generadora de empleos, necesitamos que las empresas automotrices vuelvan al país, que procesadora de alimentos fabriquen sus artículos o productos en nuestra nación.
No hay cabida, en la Venezuela de hoy ni en la Venezuela de mañana, a un retorno a la economía de puertos, aquella que se nutría de los petrodólares y que le encantaba traer de afuera todos los productos que se hubiesen podido producir con tranquilidad en nuestro país. Esta etapa quedó en el pasado y allí se tiene que quedar.
Debemos construir una Venezuela con una industria fuerte, como un campo productivo, con las empresas básicas en manos de aquellos que la sepan manejar y sacarle provecho; el Estado nacional debe sostenerse en el cobro de impuestos y que éstos no asfixien a los empresarios y en los emprendedores.
Esta es la economía que necesitamos construir, no sólo desde el alto gobierno sino entre todos y cada uno de los venezolanos, sin distingo de posiciones políticas o creencias personales.
La tarea de la reconstrucción económica venezolana no es particular, por el contrario la misma debe ser colectiva.
Una economía sana, robusta, y en permanente movimiento es la única forma de rescatar a nuestra República de la inercia económica en la cual han sumergido políticas proteccionistas y erradas que han generado inflación, desabastecimiento, y una gravísima crisis económica que se refleja en los enormes índices de migración que hoy subsiste en nuestra tierra.
El próximo gobierno, aquel que se elija y se instaura a partir del 2024, sin importar el color político debe tomar decisiones vitales para salvar la economía venezolana, entre ellas volver a insistir en la imperiosa necesidad de dolarizar al país.
Con una industria reactivada, con un campo productivo, con una economía dolarizada y con sueldos y salarios justos, equilibrados y acordes a las necesidades y a las capacidades de trabajadores y empresarios, iniciaremos el ascenso – paulatino y decidido – del sistema económico venezolano.
De lo contrario, seguiremos por el mismo camino hasta ahora andado y el cual nos ha llevado al borde del precipicio económico.
Es decir, hoy debemos cambiar la economía para tener un futuro mañana. Si no lo hacemos, entonces sería recomendable bajar la santamaría de una vez.
¡Se tenía que decir y se dijo!

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