1950 | Williams Caballero




Permítanme hablarles de la economía venezolana de un año en particular. En 1950 Venezuela tuvo su mejor, o para alguno uno de los mejores, momentos en su vida económica.

En ese año, mientras las grandes potencias del mundo luchaban por recuperarse después de la devastadora Segunda Guerra Mundial, nuestro país gozaba de un Producto Interno Bruto per cápita más rico de la faz de la tierra.

Pues sí, podríamos decir que en 1950 Venezuela era el país más rico del planeta. En ese año nuestra nación era dos veces más rica que Chile, cuatro veces más rica que Japón y 12 veces más rica que China.

En los años 1953 y 1957 el cambio Oficial fijo venezolano era de 3,35 Bs. por Dólar, y esto gracias al fortalecimiento de la economía que arrancó en 1950.

En ese año se duplicaba la producción de arroz, ajonjolí, y cerveza en el país, la industria del rayón alcanzó un crecimiento del 96% entre 1948 y 1950; y sector de la construcción auguraba un incremento de un 30% para 1951.

Los venezolanos vivían un crecimiento exponencial, y no solo era percepción sino una realidad, por ejemplo en aquel año el consumo de energía eléctrica aumentó en un 34%, lo que significaba que cada vez más venezolanos tenían acceso al servicio y poseían equipos eléctricos.

La inflación era muy baja y los esquemas de producción era bueno, el país era una poderosa nación petrolera, y a la vez seguía manteniendo una presencia activa en el campo, poseyendo zonas de altísimas productividad.

Ese año, bajo la dictadura militar, muchos venezolanos veían mejorar sustancialmente su calidad de vida; el país mejoraba profundamente y alcanzaba niveles de liderazgo económico en el continente, superando a Argentina, Chile y hasta al Brasil y México.

Esta ola de crecimiento y estabilidad se mantuvo hasta la década del 60, donde el ascenso venezolano sufrió sus primeras recesiones; luego vino el boom petrolero con Carlos Andrés Pérez, en la llamada “Venezuela Saudita”, pero esa es otra historia.

Lo cierto es que en la década del 50 nuestra nación vivió unos años dorados, un momento de crecimiento, tranquilidad y bonanza económica que le dio al país una imagen positiva no solo entre los americanos del continente, sino ante el mundo.

Fue por ello que en esos años, recibimos la oleada de inmigrantes más grande de la historia.

El país estaba recibiendo con los brazos abiertos a italianos, portugueses y españoles que llegaban a Venezuela a trabajar y a producir su propio futuro.

¡Se tenía que decir y se dijo!

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