Confianza || Williams Caballero
El Estado venezolano debe emprender una fuerte política para fortalecer todo el sistema de seguridad jurídica del país, para así cambiarle la imagen a Venezuela.
Hoy por hoy muchos inversionistas nacionales y foráneos no se atreven a invertir en el país, porque tienen en la mente los tristes episodios de las expropiaciones.
Esta fresco en la memoria de muchos inversionistas y empresarios la imagen de la expropiación de Agro-Isleña, la expropiación de las centrales azucareras, las expropiaciones de grandes empresas en el país, y eso asusta a cualquier que pudiera destinar una gran suma para producir en nuestro país.
Esta imagen debe ser superada y dejada en el pasado. Debemos promocionar a Venezuela como un destino seguro para las inversiones, como una zona donde todos pueden progresar: empresarios, trabajadores, comerciantes, todos y cada uno de los que forma parte del sistema productivo.
Para lograr este cometido el Estado debe dar los primeros pasos, en temas como la seguridad jurídica y personal, la baja de los impuestos, la construcción de canales fluidos de comunicación entre el Estado y el capital privado, todo en aras de reactivar la economía.
No solo debemos decir que somos una zona segura para la inversión sino que debemos demostrarlo. Debemos dejar en claro, como país, que respetamos la propiedad privada, respetamos el derecho laboral de cada quien y promovemos una sana relación patrono-empleado-Estado.
Podemos recordar un caso – salvando las diferencias – de un cambio de imagen aquí mismo, al lado de nosotros. Para la década de los 80 y 90 del siglo pasado, Colombia tenía una pésima reputación y por ende nadie hacia turismo en aquel país.
Carros bombas, el narcoterrorismo, la guerrilla, toda esa inestabilidad hacían – para los ojos del resto del mundo – a Colombia como un país inseguro. Fue así que llegaron los 2000 y el gobierno neogranadino empezó una serie de acciones para mermar todos los factores negativos con una política de seguridad democrática, que le dio un cambio a todo.
A partir de ese momento, las autoridades colombianas emprendieron un proceso de comercialización de su imagen país impulsando la frase “en Colombia el riesgo es que te quieras quedar”.
Algo así, enfocado en el área productiva debemos hacer en Venezuela. Debemos tomar acciones concretas que den las señales adecuadas al mundo de los inversionistas y después invitarlos a que venga a trabajar al país.
En pocas palabras, el Gobierno Nacional debe generar confianza entre el capital privado nacional y el capital privado internacional; las autoridades deben crear confianza entre todos los venezolanos.
Si no se genera un clima de entendimiento, confianza mutua y solidaridad no vamos a poder rescatar la economía venezolana.
¡Se tenía que decir y se dijo!
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