Zonas Económicas Especiales / Por Williams Caballero
El anuncio del Gobierno Nacional sobre las Zonas Económicas Especiales, sin entrar en detalles políticos y sólo hablando estrictamente del aspecto económico, ha sido una excelente noticia para las áreas mencionadas.
Tal medida pudiera fomentar el turismo y el circulante en Paraguaná, La Guaira, la isla de Margarita, Puerto Cabello y la isla de La Tortuga, y todo esto repercutiría – y Dios mediante lo hará – favorablemente en la economía nacional.
Bien lo dijo el gobernador de Nueva Esparta, Morel Rodríguez, tal iniciativa es positiva y se le tiene que agradecer, pues esto será favorable para todos los habitantes de ese estado, y así como de toda Venezuela.
Pues, Morel consciente – como conocedor del efecto de bienestar y desarrollo que en el pasado ocasionó la declaratoria de “Zona Franca” y “Puerto Libre” – no tuvo a menos para resaltar la trascendencia de tal acción gubernamental.
Las Zonas Económicas Especiales se pueden transformar en un trampolín donde las localidades beneficiadas puedan impulsarse y generar puestos de empleo estables, fortalecer su economía y producir una estabilidad envidiable.
Ahora bien, no solo se trata de invertir en hoteles, restaurantes y ser flexibles con el tema de impuestos, sino que el Gobierno Nacional tiene que hacer foco en materia de servicios públicos, pues no se puede hacer una zona turística en áreas sin agua potable, sin luz, con inseguridad y calles rotas.
Entonces, aspiro que la declaración de Zonas Economías Especiales también se traduzca en beneficios reales y tangibles para los habitantes de esos sectores de la nación.
Es decir, que el Gobierno genere cambios positivos en esas zonas.
También, creo necesario esbozar, que el Presidente de la República no puede dejar a un lado al oriente venezolano (más allá de Margarita), ya que es innegable que los estados Anzoátegui, Monagas y Sucre poseen las mejores condiciones para promover el turismo.
Kilómetros de costas y playas maravillosas, islas, islotes y piélagos hermosos, además de muchísimas condiciones favorables, y sin olvidar a la Cueva del Guácharo, Caribe y mucho más en el estado Monagas.
Es preciso que próximamente el Gobierno Nacional también aplique la fórmula – que Dios quiera funcione – para mejorar y desarrollar el potencial turístico del oriente venezolano.
Por encima del conflicto político, y de los dimes y diretes, una iniciativa como las Zonas Económicas Especiales debe ser aplaudida y reconocida.
Todo esto, sin que signifique un cheque en blanco o patente de corso para el Gobierno, pues la idea es buena, sin embargo aún no sabemos cómo será el resultado de la misma.
Es por ello que no podemos criticar la medida a priori, lo que sí debemos advertir es qué tal desarrollo turístico, por ejemplo en La Tortuga, se haga con mucho respeto al ecosistema y a las leyes ambientales, pues este factor también es responsabilidad del Gobierno y de todos los venezolanos.
¡Se tenía que decir y se dijo!
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